Ya aquí de nuevo, no sé que he decidido bien o no, pero por lo menos tendré una vida más segura, mucho más segura y, sigue sin trabajo sin plata, aun así, será mejor?? ······.
Acabo de salir de un nublado bosque que ya veo todo muy claro como si fuera un sueño que nunca tuviera. Dejada, utilizada y aprovechada del dulce bosque ya que me sacó de ahí, tirada en la realidad.
Boca que arrastra mi boca: boca que me has arrastrado: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros. Canción que vuelve las alas hacia arriba y hacia abajo. Muerte reducida a besos, a sed de morir despacio, das a la grama sangrante dos fúlgidos aletazos. El labio de arriba el cielo y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra: beso que viene rodando desde el primer cementerio hasta los últimos astros. Astro que tiene tu boca enmudecido y cerrado hasta que un roce celeste hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir de muchachas y muchachos, que no dejarán desiertos ni las calles ni los campos.
¡Cuánta boca enterrada, sin boca, desenterramos!
Bebo en tu boca por ellos, brindo en tu boca por tantos que cayeron sobre el vino de los amorosos vasos. Hoy son recuerdos, recuerdos, besos distantes y amargos.
Hundo en tu boca mi vida, oigo rumores de espacios, y el infinito parece que sobre mí se ha volcado.
He de volverte a besar, he de volver, hundo, caigo, mientras descienden los siglos hacia los hondos barrancos como una febril nevada de besos y enamorados.
Boca que desenterraste el amanecer más claro con tu lengua. Tres palabras, tres fuegos has heredado: vida, muerte, amor. Ahí quedan escritos sobre tus labios.
No soy muy bien hablante de lo que me siento, es más fácil que me veas a los ojos que reflejan el fondo del lago de más allá, de mi bosque. Sin embargo lo quiero decirte y compartir contigo, como me agita a mí ese suave movimiento del viento.
No más de hace una semana no sabía qué pasaría en el resto del tiempo aquí y de repente, no sé que eso era de pasar a nosotros o no, pero sí, de pronto me apareció una brisa de posibilidad con una intuición feliz y por fin llegó un viento, que provocabas y soplabas para llegarme volando a sentirte a mí.
El viento, que me deja sentir viva, sana y que está llenando con energías el vacío corazón del bosque, y más, me hace caer una gota del cariño, otra gota de alegrías y más gota de pasión para que renazca, florezca, deje frutos y acepte el tiempo a vivir como que nunca tuviera. Y, ya has regresado a mí, a mi bosque... el viento, tú.
Soy coreana pero no soy la hija de papi, ni caquera. Nací en Seúl, he vivido allá más de treinta años y nunca había salido de mi país, Corea. Desde el 2003, salí y sigo andando a conocer al mundo. Ahora vivo aquí, llevando justo tres años y cinco meses. Vivo con una amiga guatemalteca, su hijo y la perrita Moly. Como una chapina shuteando a todo, andando fachuda en camionetas y comiendo huevito con frijoles. Tengo un@s amig@s guatemaltec@s que me quieren y me apoyan. No tengo trabajo fijo, sólo a veces trabajo como traductora cuando vienen los expertos coreanos por los proyectos de KOICA y a parte imparto clases de coreano en CALUSAC pero voluntariamente. Gano poco y tampoco gasto mucho. Quizá podría ganar más y vivir mejor pero aun así todo está bien. No es tan bella mi vida. Pero me gusta. Ytú?